01 Feb

El árbol de las cenizas

Tras los malos momentos, viene la esperanza y las nuevas ilusiones. El árbol de las cenizas caídas se recupera poco a poco para resurgir como el ave fénix.

EL ÁRBOL DE LAS CENIZAS

Recogeré de mi árbol las cenizas,
las que dejé sin querer olvidadas,
las que ignoré por vivir otras vidas
impuestas por el destino y hechas trizas.

Busco una contestación de mi ser
descuidado en mi océano de dudas.
Investigo mis heridas desnudas
repletas de mis miedos sin querer.

¿Acaso soy pájaro mensajero
llevando mis palabras sin sentido?
¿A lo mejor algún paso perdido
recogiendo las huellas con esmero?

No. Soy de carne. También soy de hueso.
Con un cuerpo y con un alma,
con un corazón ya en calma.

Pasó ayer y llegó al fin el presente.
Y no quiero más lágrimas insulsas
ni «quizás», «a lo mejor» ni convulsas
noches en vela pues ¡ya es suficiente!

Deseo los días con sol y risas,
rebosantes de colores y flores,
de cariño y mil gratos resplandores
porque la vida es mucho más que sueños.

Aviva la llama de tu alegría
ahora, mañana y en tu día a día.

Recuerda tus agradables momentos.
Ellos habitan en tus pensamientos.

Vive, sueña y haz por siempre lo mejor
para ti, tu familia y los demás
pues nunca cuidarse estará de más.
Primero tu bienestar sin temor.

Agárrate de las manos muy fuerte.
No sueltes tu vida nunca jamás.
Guiarás tus prestos pasos y serás
el arquitecto de tu buena suerte.

Para ti, para mí estos francos versos
que suenen como rayos de esperanza
en tu camino lleno de confianza
y a unos bienvenidos y bellos besos.

© 2021 M.Luisa Alejandro. Todos los derechos reservados.

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