11 Jun

El difícil trabajo del escritor

Muchos hemos pensado en escribir libros sea cual sea su temática.  Pero pocos viven de este oficio que requiere mucho trabajo para tan pocos beneficios. Sólo algunos privilegiados pueden vivir de ello. Los demás lo compaginan con otro trabajo porque los beneficios, para que sean cuantiosos, requiere de renombre y de una publicidad agresiva.

Hoy en día, a los que escribimos por el «amor al arte», nos resulta muy complicado acceder al mercado porque la piratería de los libros «gratis» nos quita muchos potenciales compradores y lectores. Cada día, nos levantamos con la ilusión de escribir, de sentarnos delante de nuestro ordenador o nuestro cuaderno, dando lo mejor de nosotros mismos pero cuando llegamos a buen término de nuestra obra, la gran pregunta es : ¿Y ahora qué?

Terminar un libro es una felicidad porque por fin podremos presentárselo al público que, en realidad, muy pocos leerán. La mayoría de las compras hoy en día se rigen por los «más vendidos», los «más leídos», los «más descargados». Sólo una minoría, los que nos gusta leer y este mundo literario, buceará entre los menos conocidos que se merecen una oportunidad. No siempre los escritores de renombre son los mejores escritos. Todos conocemos libros y escritores que han publicado escritos que no nos convencen. Pero prevalece el nombre.

El sueño de muchos es ser publicado por una gran editorial y esa tarea es aún más difícil. Algunas veces, las editoriales más pequeñas e independientes son las que apuestan por un nuevo escritor y hay que agradecerles mucho esa oportunidad. Así mismo, la mayoría publicamos libros digitales, gran avance en este sector por la posibilidad que tenemos de ver nuestra creación en la red. Sigue una gran dedicación a la promoción a través de los medios disponibles, sobre todo las redes sociales que hoy rigen nuestro mundo.

¿Debemos dejar de escribir? La respuesta unánime es no. Los que hoy nos encontramos en esta situación, desde muy niños hemos sentido este impulso de plasmar nuestras vivencias, de crear historias para que los demás las conozcan y sobre todo hemos sido desde el inicio, grandes lectores. Todo empieza por el amor a la lectura y los libros. Y todo empieza en casa con nuestros padres.

En la actualidad, muchos profesores y sobre todo muchos padres se quejan de que sus hijos no quieren leer y nos damos cuenta que en sus hogares los libros sólo adornan sus estanterías. Para que lleguemos a una sociedad con cultura, hay que predicar con el ejemplo. En este mundo de prisas, en el que la lectura se basa principalmente en leer nuestros Whatsapp, mensajes de Facebook, Twitter o Instagram entre otros, en el que escribir abreviaturas se ha generalizado, muchas veces olvidándonos de la ortografía exacta de las palabras, el escritor tiene un lugar restringido a unos pocos.

Pero soy optimista. Los que defendemos la educación a través de la lectura y de la escritura estamos siempre en pie y jamás nos rendimos. Somos como los Caballeros Templarios en las Cruzadas protegiendo, en nuestro caso, nuestros libros, nuestra cultura, nuestro idioma sea cual sea. Porque todas las lenguas tienen sus escritores y sus libros, también en España. Cada comunidad tiene sus escritores predilectos y  sus escritores «emergentes». Nuestro país posee una gran calidad literaria. Como dijo Gabriel Garcia Márquez, «Lo único decente que puede hacer un escritor para que sus libros se vendan es escribirlos bien«. Y de escribir bien, España está llena.

No bajemos jamás los brazos porque nuestros lectores están ahí fuera esperando nuestros escritos, sean cuales sean, sin importar el país, el color de su piel ni la raza porque aquí todos somos iguales y tenemos el mismo derecho a expresar lo que nuestro corazón nos grita.

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