15 Ago

Nuestras lecturas favoritas (1)

Si te gusta escribir con seguridad leerás mucho. En mi caso, mis lecturas favoritas son las históricas pero también otro tipo de literatura como la de misterio, policíaca, aventuras… Los escritores debemos rodearnos de libros pero de calidad. Los «clásicos» son un buen comienzo porque de ellos aprenderemos mucho. Son nuestros grandes maestros. Y no importa el género que leamos, todos son válidos y recomendables. Todo escritor debe leer poesía, ensayos, biografías, narrativa o incluso obras teatrales. De cada uno de ellos, extraeremos lo mejor y con probabilidad, nos servirán de inspiración en nuestros momentos bajos. 

En este tiempo de verano que muchas veces nos resulta largo, una buena inversión de nuestro tiempo es repasar libros que hayamos leído y que nos hayan marcado para hacer una lectura inteligente, es decir, una lectura con ojos de analista que nos hará resaltar las palabras, las oraciones y los párrafos que nos llamen la atención. Si nos paramos en algún lugar de nuestra lectura es porque existe un algo que nos llena, que nos sorprende, nos hace pensar o incluso reír. Hay que poner el dedo en esos aspectos y anotarlos en nuestro cuaderno o procesador de texto. Siempre le encontraremos una utilidad. Yo lo hago cada vez más y debo confesar, que me han sorprendido mucho los resultados. Son una fuente inagotable de inspiración.  

Puede ser también un buen momento para visitar bibliotecas, asistir a presentaciones de autores reconocidos y noveles, además de hacer un recorrido por las librerías de nuestras ciudades habituales o de vacaciones. Es curioso ver que en cada lugar podemos inspirarnos de diferente manera. Si decides entrar en una librería, casi siempre es porque buscas un libro en concreto o porque el escaparate te ha llamado la atención. Cuando atraviesas sus puertas, un mundo mágico te espera donde el propietario ha puesto su toque personal en todo el entorno literario. Si tenéis la ocasión, hacedlo porque cada rincón es un nuevo descubrimiento. Y no importa si el lugar es amplio o diminuto. Muchas veces los pequeños ambientes son los que esconden los mejores «secretos» y conservan la mayor magia. 

Hoy en día, compramos mucho por Internet y está bien porque es muy práctico hacer nuestros pedidos sin moverse de casa. Pero salir a la calle en busca de novedades y deambular entre los estantes de las librerías de toda la vida,  puede resultar divertido, solos o acompañados y sobre todo con los niños.  Con ellos, todo es una aventura y qué mejores lugares que las librerías y las bibliotecas de nuestras ciudades. Además. es un buen momento para iniciarles en este mundo literario, fuente inagotable de historias y de nuevas vivencias.

En ocasiones, los libros son un gran refugio para nuestros malestares cotidianos porque nos abstraen por completo de la realidad, sumergiéndonos en un mundo creado sólo para nosotros, los lectores. Es un gran privilegio, ¿no creéis? Y nosotros lo entendemos mejor que otros porque también escribimos y nos gusta pensar que el lector que está al otro lado del libro, disfruta de nuestras historias ficticias o reales. Es como una prolongación de nosotros mismos. Con sinceridad, debo admitir que cada escrito nuestro desvela algo propio, algo que ni nosotros mismos vemos pero que está ahí y sale en forma de novela, cuento, relato, poesía o cualquier otro tipo de expresión literaria.

A veces, me dedico a releer libros que me marcaron y que me gustaron mucho. No siempre es necesario comprar libros nuevos aunque sí debemos seguir las tendencias editoriales para no estar desfasados. Pero el placer de leer, es también volver atrás y  disfrutar de esas historias que crecieron con nosotros o que nos hicieron pensar. 

Uno de mis libros predilectos y que recomiendo es «Ensayo sobre la ceguera» de José Saramago. No había leído nada de este escritor y fue un grato descubrimiento. Me costó leer las primeras páginas desprovistas de puntuación y me descolocó un poco. Pero enseguida le cogí el gusto convirtiéndose en uno de mis libros favoritos. El ingenio del autor para atrapar al lector en esa trama asfixiante de encierro es una lección magistral de estilo. Su primera versión fue publicada en 1996. Su narrativa está llena de símbolos y su mirada vital es pura metáfora, con descenso a los infiernos incluido. Considero que es una obra maestra que nos hace replantearnos muchos aspectos del mundo y del ser humano que muchas veces sorprende por su lado más oscuro.

No voy a contar la historia porque es necesario leer la obra para entenderla, para empaparse de todos los matices digno de un Kafka y de un muy merecido Premio Nobel en 1998. Hoy he querido realizar un pequeño homenaje a este gran autor, a José de Sousa Saramago, portugués de nacimiento, que nos dejó el 18 de junio de 2010 a la edad de 87 años, en una isla española, Tías (Lanzarote) donde residía con su esposa, Pilar del Río, periodista y traductora española. Fue ella misma quien se ocupó de la traducción al castellano de muchas de sus obras.  

Si os decidís a leer o habéis leído «Ensayo sobre la ceguera» me encantaría saber vuestras opiniones y apreciaciones.

Con esta entrada he iniciado una serie sobre «Nuestras lecturas favoritas». Este el primer capítulo.

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