Rafael Alberti Merello

Nació en San Sebastián en 1959. En 1982, Se licenció en Filología Hispánica en la Universidad de Zaragoza. En 1978, participó en la creación del Grupo Cloc de Arte y Desarte y en 1981, edita una revista y participa en la vida cultural del País Vasco, Navarra y Madrid con propuestas surrealistas caracterizadas por una mezcla de poesía, contracultura y sentido el humor.

Desde 1985, reside en Alemania donde ha impartido clases de español a residentes de emigrantes. En 2009, abandona definitivamente la docencia y se dedica de lleno a escribir. Es colaborador del periódico El País donde cultiva el género del aforismo. En 2016, recibe el Premio de la Crítica, el Premio Nacional de Literatura, y el Premio Francisco Umbral al Libro del Año, por su libro Patria.

En 2007,  sale la película Bajo las estrellas de Félix Viscarret, adaptación de su libro El trompetista del Utopía (2003), película que ganó dos Premios Goya. En 2020, probablemente se estrene una mini serie basada en su exitosa obra Patria, cuya dirección está a cargo de Aitor Gabilondo y de Felix Viscarret, rodaje que se está realizando en la actualidad. 

OBRA LITERARIA

POESÍA

Marinero en Tierra (1925)

Premio Nacional de literatura en 1925, Marinero en tierra es uno de los hitos fundamentales de la obra de Rafael Alberti (1902-1999). Esta primera poesía del maestro gaditano es leve, grácil, llena de luz y musicalidad, de imágenes y criaturas imaginadas, expresión de la creciente melancolía del muchacho de mar anclado en tierra, y en ella resuenan desde los ecos del Romancero, de Gil Vicente y de Garcilaso, hasta los de Rimbaud, Verlaine y el vanguardismo.

 

La Amante (1926)

La amante se divide en cuatro partes: «Hacia las tierras altas», «Hacia el litoral del Norte», «De vuelta del litoral» y «Madrid». Los breves poemas, evocadores de las canciones de Gil Vicente y del Cancionero tradicional, y encabezados por los nombres sonoros de la geografía de Castilla, poseen el genio poético, la gracia y la frescura que caracterizan esta decisiva etapa de la larga trayectoria de Rafael Alberti en busca de nuevas formas de expresión lírica.

 

El alba del alhelí (1927)

El alba del alhelí es una obra publicada por José María de Cossío. En ella, Alberti nos muestra su visión del Sur tanto a nivel de cultura como social.

Reseña completa en cvc.cervantes.es

Siendo un libro difícil de encontrar, a continuación pueden leer algunos poemas contenidos en el mismo.

El blanco ahelí

MODAS

Tú no sabes lo que es eso
y ojalá nunca lo sepas
en la boca el colorete,
las melenitas cortadas,
el cuerpo sobre la falda,
y las medias transparentes.
¡Viva toda tú franjada
de redondeles de grana!

¿No sabes que ya las rosas
no son del tiempo, en la cara?
Si a ti las pinta el aire,
¡mejor que mejor, serrana!

¿No sabes que los cabellos
los peinan peines de plata?
Si a ti los peina el viento,
¡mejor que mejor, serrana!

¿No sabes tú que las medias
son de seda y no de lana?
Si son de algodón las tuyas,
¡mejor que mejor, serrana!

El negro ahelí

LA MALDECIDA

No quiero, no, que te rías, 
ni que te pintes de azul los ojos, 
ni que te empolves de arroz la cara, 
ni que te pongas la blusa verde, 
ni que te pongas la falda grana. 

Que quiero verte muy seria, 
que quiero verte siempre muy pálida, 
que quiero verte siempre llorando, 
que quiero verte siempre enlutada.

El verde ahelí

PLAYERAS

II

A la sombra de una barca, 
fuera de la mar, dormido. 

Descalzo y el torso al aire. 
Los hombros, contra la arena. 
Y contra la arena, el sueño, 
a la sombra de una barca 
fuera de la mar, sin remos. 

XVII

¡Quién cabalgara el caballo 
de espuma azul de la mar! 

De un salto 
¡quién cabalgara la mar! 

¡Viento, arráncame la ropa! 
¡Tírala, viento, a la mar! 

De un salto, 
quiero cabalgar la mar. 

¡Amárrame a los cabellos, 
crin de los vientos de¡ mar! 

De un salto, 
quiero ganarme la mar.

 

Domecq (1730-1928). Poema al Ilmo. Sr. Vizconde de Almocadén

En 1928, Alberti recibe el encargo de componer un poema alabando las grandezas del apellido Domecq, sus glorias, su antiguo linaje y sus famosos vinos jerezanos. Contestó de esta manera:

«Ya está. Haré un gran poema contando la historia de la casa, el origen del coñac y sus vinos. Tío Jesús […] me llevó a Jerez al día siguiente para documentarme. Después de recorrer las mejores bodegas probando los caldos más diversos, comimos con Don Manuel Domecq, Vizconde de Almocadén, un andaluz muy fino, que no podía negar su ascendencia francesa. Hasta se parecía a Paul Valéry. […] En menos de una semana compuse un panegírico en sextinas reales, exaltando las glorias de la casa. Confieso que dado el estado de ánimo en que estaba, me divirtió bastante escribirlo, calmando un poco mis angustias»

Y tras la entrega del poema:

«Llegada la mañana de la fiesta, me presenté en Jerez, acompañado siempre de mi tío, con mi poema bajo el brazo, caligrafiado en tinta china sobre unas grandes hojas de papel de dibujo, encuadernadas en cartón, con ornamentos míos de colores. A los postres y ante la última copa, la del brindis, recité el panegírico, que todos escucharon en silencio, aplaudiéndome al cerrarlo y mientras lo dejaba entre las manos de Domecq.»

El vizconde de Almocadén quiso premiar a Rafael Alberti con uno de sus caballos pero el poeta lo rechazo y recibió, a cambio, cinco mil pesetas. La versión manuscrita del nombrado poema se encuentra en la Biblioteca de la Fundación Rafael Alberti del Puerto de Santa María (Cádiz).

DEDICATORIA

¡Párate, gran Vizconde! Ten el freno
áureo de tu caballo jerezano,
y al pie del Guadalete, ya sereno,
presta tu oído a un ruiseñor cristiano.
¡Detente, gran Vizconde, frena y mira                     5
cómo el viento en tu honor se vuelve lira!

Deja por un instante la penumbra
encalada y tenaz de la bodega.
Tiéndete bajo el cielo que te alumbra
el corazón y su bondad te entrega.                          10
Junto al río, a la sombra, entre las flores,
quiero hablarte, señor, de tus mayores.

Licencia tú mi canto, caballero,
buen caballero, flor de Andalucía;
y tu alma para un himno verdadero                        15
dé al alma de mi voz, al alma mía.
Que ella alcance por ti, luz duradera,
¡oh, gran rey de Jerez de la Frontera!

Escudo del Vizcondado de Almocadén

El texto completo del poema lo encontrarán en el siguiente enlace.

PRIMERA PARTE

Del Sur de Francia, atravesando ríos,
valles, llanuras, páramos y sierras,                       20
dejando atrás los altos monteríos
del Pirineo, hacia andaluzas tierras
parte, en la gloria azul de una mañana,
el tropel de una ilustre caravana.

Bellos tricornios, blancos peluquines,                    25
casacas y calzón por las rodillas;
miriñaques, dorados palanquines,
y el céfiro rizando las golillas.
Son los Hauríe que cruzan la campaña
de Don Felipe V, Rey de España.                            30

Ya casi al fin de la nación, tendida,
mirando al mar sin verle, levantada,
la ciudad entre todas escogida,
Jerez, sueña su sueño, sosegada.
Guardia de honor le rinden sus leales                   35
infantas viñas, príncipes trigales.

Todas estas colinas y estos llanos,
los Hauríe rociaron con su oro,
y la flor de los vinos jerezanos
abrió en las finas copas su tesoro.                         40
¡Dime tú, musa mía, di, quién pudo
vencer al venerable Macharnudo!

Aquí la vida antigua fue sembrada
y hecha mosto corrió por los lagares.
En cárceles oscuras fermentada                           45
miel fue de los más puros paladares.
¡Oh ilustres vides, vides fundadoras,
estrellas, de las albas precursoras!

Hijas vuestras del siglo diecinueve
—cuando las gaditanas, a los sones                     50
galos del arcabús que plomos llueve,
se hacían por la mar tirabuzones—,
hijas vuestras, ¡oh, vides!, suspiraron
y de otro amor mejor se enamoraron.

 

Cal y Canto (1929)

Hans Lauge sitúa este libro como un libro de la crisis estética por la que entoces pasa el poeta, quien tituló inicialmente el libro Pasión y forma. En él encontramos poemas de homenaje a Góngora junto a otros poemas de temática modernisíma. Tanto la introducción como las notas a pie de página obligan a reconsiderar esta obra menos comentada del gran poeta de la Generación del 27.

Reseña del Centro Virtual Cervantes.

 

Sobre los ángeles 

y 

Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos(1929)

Con «Sobre los ángeles» (1929), Alberti escribió una obra de superación: la aventura del poeta que se sitúa en el centro de su escritura, que se afirma a sí mismo, y que al final de la obra se encuentra, efectivamente, por encima de los muchos ángeles que amenazaban con destruirle.

Batalla surrealista librada con las armas de una tradición fundamentalmente hispánica. «Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos» es un conjunto de poesías escritas en 1929 en homenaje a los cómicos del cine. Nunca publicadas en edición individual, y dispersas por las distintas recopilaciones de su poesía, este volumen reúne lo que se ha considerado como una de las obras más originales de los años 20 en España.

«Yo nací -¡respetadme!- con el cine», declararía Alberti; y estos poemas a Chaplin, Lloyd, Keaton, Laurel y Hardy, son el reflejo asombroso de un arte joven como el poeta.

 

Consignas (1933)

Consignas es un libro raro de conseguir. En él, se refleja la época de la política comunista. Rafael Alberti evidencia en estas poesías, su liberación con respecto a la religión y a la Iglesia española, dejando atrás su faceta de conservador y los temores de su infancia acogiéndose a la emergente visión anticlerical. El poema transcrito a continuación, se pone en la piel de los agricultores, los trabajadores de la tierra exponiendo el antes y el después de la rebelión contra los poderes eclesiásticos que reprimían a los más desfavorecidos. Aquí aparece el símbolo del comunismo, la estrella roja, como salvador de los oprimidos.

La lucha por la tierra

Nos dirigíamos a Dios,
le suplicábamos a voces
porque le suponíamos más arriba de los tejados y los palomares,
más allá de la espalda de la última estrella.
Nos habían repetido hasta paralizarnos que él era el único creador de todo,                                        5
tanto del piojo que se alimenta y cría en la cabeza del pobre
como del estómago pesado que hace gestionar la siesta de los ricos.
Él regía los partos de las vacas,
retiraba la sangre de nuestras mujeres para luego rendir a nuestros hijos,
consumirlos matándolos.                                                                                                                          10
Y como cualquier propietario o explotador de hombres,
exigía además que le llamásemos Señor.
Esto nos enseñaron desde niños los curas,
el arzobispo en su visita pastoral
y los dueños del campo que labramos hasta que nos derriba.                                                               15
Éramos más que bestias.

Pero ahora, Señor, una hoz te ha segado la cabeza
y un martillo de un golpe ha derribado tu trono para siempre.
Es una estrella roja la que incendia los escombros podridos de tu cielo.
Ahora trabajamos,                                                                                                                                   20
ahora nos consumimos hasta ser reprimida nuestra sangre contra la tierra que nos pertenece,
ahora combatimos diariamente no por esa patria lejana,
ese salario invisible que es la promesa de tu gloria
o esos tormentos con que nos amenazas como aliado de los terratenientes.
No es en ti,                                                                                                                                              25
no es en aquellos que se venden y negocian contigo
en quienes pensamos cuando de sol a sol las horas y el cansancio nos refuerzan el odio.
Esa patria lejana no entierra sus cimientos en las nubes,
la pisamos,
la reconocen nuestros pies,                                                                                                                   30
espera y grita bajo ellos:
LA TIERRA
                                                                                                                                  (El poeta en la calle)

 

El poeta en la calle (1931-1965)

Una selección de poemas de lo que el autor dio en llamar “obra civil” por su fuerte componente de compromiso social y político. El poemario incluye composiciones tan destacadas como Nuestra diaria palabra, publicado también de forma independiente o Un fantasma recorre Europa.

Cancionero grabado en Toulouse (Francia) en 1976 por Le Chant du Monde creado por el músico chileno Laurentino. Este disco no fue editado en España. La portada del mismo ha sido diseñada por Carlos Fossati.

Un fantasma recorre Europa (1933)

…Y las viejas familias cierran las ventanas,
afianzan las puertas,
y el padre corre a oscuras a los Bancos
y el pulso se le para en la Bolsa
y sueña por las noches con hogueras,
con ganados ardiendo,
que en vez de trigos tiene llamas,
en vez de granos, chispas, 
cajas,
cajas de hierro llenas de pavesas.
¿Dónde estás,
dónde estás?
Los campesinos pasan pisando nuestra sangre.
¿Qué es esto? 

-Cerremos,
cerremos pronto las fronteras.
Vedlo avanzar de prisa en el viento del Este,
de las estepas rojas del hambre.
Que su voz no la oigan los obreros,
que su silbido no penetre en las fábricas,
que no divisen su hoz alzada los hombres de los campos. 
¡Detenedle!
Porque salta los mares
recorriendo toda la geografía,
porque se esconde en las bodegas de los barcos
y habla a los fogoneros
y los saca tiznados a cubierta,
y hace que el odio y la miseria se subleven
y se levanten las tripulaciones. 
¡Cerrad, 
cerrad las cárceles!
Su voz se estrellará contra los muros.
¿Qué es esto? 

-Pero nosotros lo seguimos,
lo hacemos descender del viento Este que lo trae,
le preguntamos por las estepas rojas de la paz y del triunfo,
lo sentamos a la mesa del campesino pobre,
presentándolo al dueño de la fábrica,
haciéndolo presidir las huelgas y manifestaciones,
hablar con los soldados y los marineros,
ver en las oficinas a los pequeños empleados
y alzar el puño a gritos en los Parlamentos del oro y de la sangre.

Un fantasma recorre Europa,
el mundo.
Nosotros le llamamos camarada.

 

Versos de agitación (1935)

Versos de agitación es un poemario que fue encontrado en 1999 por un librero sevillano, Abelardo Linares en unos fondos de biblioteca que obtuvo en Nueva York. Es el único ejemplar que se conoce. Está compuesto por 24 páginas con viñetas y dibujos revolucionarios. Su editor fue Ediciones Defensa Roja.

 

Verte y no verte (1935)

Dedicado a la memoria de su amigo Ignacio Sánchez Mejías, torero que sufrió una cogida mortal el 11 de agosto de 1934.

Enlace.

 

13 bandas y 48 estrellas (1936)

Abrazo solidario a los países hispanoamericanos en pugna con el “gigante del Norte”.

Reseña Centro Virtual Cervantes.

 

 

Nuestro diaria palabra (1936)

El título del poemario viene de uno de sus poemas. Rafael Alberti apareció una mañana, pegado por las calles de Madrid como proclamación pública de su pensamiento marxista.

 

De un momento a otro: Poesía e Historia (1937)

Obra que reúne poemas de entre los años 1934 y 1939. El poemario está dividido en cuatro secciones. La primera es La familia donde ajusta cuentas con su infancia y adolescencia. En la segunda parte, manifiesta su compromiso social. La tercera incluye el poemario de 13 bandas y 48 estrellas. Y la cuarta y última denominada Capital de la gloria, es un canto a la lucha y la resistencia de la España republicana durante la Guerra Civil Española (17 de julio de 1936-1 de abril de 1939).

 

El burro explosivo (1938)

Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

El burro explosivo es un poemario de corte satírico y político.

Este es el poema que Alberti dedicó a Franco, el mismo año de su primer gobierno.

Tú todavía, general botijo,
caudillo cantimplora sin pitorro,
liliputiense, hijo
de zorra cabezorra y cabezorro.

Di, Francisco, ¿hasta cuándo,
con tus bordados camisones nuevos,
de cara al sol y caraculeando,
nos tocarás la yema de los huevos?

Contempla, rebozado cochifrito,
la desgraciada Italia de Benito,
la Alemania de Adolfo destrozada.
Pero siendo tan chico de estatura
para contemplar nada,
sube a admirarlas, paticuesco enano,
desde la interminable sepultura
de tanta España muerta por tu mano.

¿Qué ves? Verde te veo,
no de aquel bello azul, azul de Prusia,
que la Falange (luego Falangeta
cuando se le encogió y heló el respiro
traseramente en Rusia)
viera desvanecerse en la puñeta.

¿Duermes tranquilo, Franco?
Cómo son al sentarte tus mañanas,
si atacado de espaldas y de flanco
por tus erectas guardas africanas
velas sin vela, ¡oh Canco, Canco, Canco!

Arriba ya, paneque! baila, andorga;
peonza que al final democratizas;
baila, culo hecho trizas,
baila, Generalismo pandorga,
sieso manido, sieso
patibulario, tieso y patitieso!

Muerto estás ya, Paquita la Católica,
Isabel del Ferrol y de Castilla.
Tu España carajólica
te despide: ¡Presente!,
mientras en los luceros, amarilla,
sube tu gloria de mojón caliente.

 

Entre el clavel y la espada (1941)

Esta obra se escribió en Francia y en Argentina y muestra la devastación psicológica que provoca el exilio. En este libro, Rafael Alberti evoca nuevamente la Guerra Civil, la muerte, el dolor, la nostalgia de un pasado mejor y la añoranza de un país al que fue obligado a dejar.

 

Pleamar (1944)

Primer libro escrito completamente en el exilio.

«¡Oh poesía del juego, del capricho, del aire, de lo más leve aún imperceptible: no te olvides que siempre espero tu visita».

Amor, dulce muerte

Cuando tú apareciste, penaba yo en la entraña más profunda de una cueva sin aire y sin salida. 

Braceaba en lo oscuro, agonizando,oyendo un estertor que aleteaba como el latir de un ave imperceptible. 

Sobre mí derramaste tus cabellos y ascendí al sol y vi que eran la aurora cubriendo un alto mar de primavera. 

Fue como si llegara al más hermoso puerto del mediodía. 

Se anegaban en ti los más lúcidos paisajes: claros, agudos montes coronados de nieve rosa, fuentes escondidas en el rizado umbroso de los bosques. 

Yo aprendí a descansar sobre tus hombros y a descender por ríos y laderas, a entrelazarme en las tendidas ramas y a hacer del sueño mi más dulce muerte. 

Arcos me abriste y mis floridos años recién subidos a la luz, yacieron bajo el amor de tu apretada sombra, sacando el corazón al viento libre y ajustándolo al verde son del tuyo. 

Ya iba a dormir, ya a despertar sabiendo que no penaba en una cueva oscura, braceando sin aire y sin salida. 

Porque habías al fin aparecido.

 

A la pintura: Poema del color y la línea (1945-1948)

Homenaje a la primera vocación de Rafael Alberti, más tarde abandonada a favor de la poesía, A la pintura es un ­poemario en el que la palabra sustituye a la pincelada, en unos casos fluida y ondulante, en otros contorsionada y llena de violentos contrastes­.

Está compuesto por cincuenta y siete composiciones que integran un todo armónico imbuido de la presencia de efectos cromáticos, de la luz que ilumina los paisajes, del interés por las formas, la línea y el color, precedido por un tríptico en el que la impresión que causó al joven estudiante la primera visita al Museo del Prado se suma a los recuerdos del pintor adolescente.

La presente edición incluye «Maravillas con variaciones acrósticas en el jardín de Miró» (1975) y otros poemas dedicados a artistas contemporáneos italianos, españoles e hispanoamericanos.

Pueden encontrar algunos de estos poemas aquí.

 

Coplas de Juan Panadero (1949)

En esta obra, de elevado compromiso político,  el autor crea su alter ego, Juan Panadero, representante del pueblo español. En 1977, se publica una edición ampliada con las coplas escritas en Roma (Italia).

 

Buenos Aires en tinta china (1952)

El autor vivió más de veinte años en Argentina. Este libro es una muestra de ello en el que refleja los rincones más emblemáticos del país acompañados por 120 ilustraciones de tinta china realizados por el artista italiano Attilio Rossi y con el prólogo de Jorge Luis Borges.

RIO DE LA PLATA (I)

POR tu río, ciudad, puse mi pie en tu tierra.
Yo venia -lo sabes-, venia de la guerra.
Para mi tu ancho puerto no estaba dibujado
y ni remotamente todavía soñado
este canto que un día,
vecino de tu río, en su honor cantaría.
!Oh Río de la Plata, abarcarte quisiera
como te abarca el viento desde la Costanera!
Si una vez tu poeta te miró aleonado,
yo andaluz, y de Cádiz, quiero verte azulado
y un blanco puro al centro, de bandera argentina.
Mas hoy tengo -perdona- que verte en tinta china.
Ya que-estás en la calle, como a buen marinero
quiero invitarte a un whisky en Viamonte y Madero,
(aunque tu crioIIism~ para mi no se empaña
por no pedir un mate ni una copa de caña).
Voy a decirte ahora que eres amigo mío,
que nunca vi en mi vida más barcos en un do,
y por las mil botellas -que cantan en los bares,
te juro que algún día te tragarás los mares.
Rio, cuando pareces de pronto una llanura,
yo acaballo quisiera correrte a la ventura.
¿Y sabes lo que pienso y que además te digo?
Que por sembrar te de olas te sembraron de trigo.
No ignoro que los barcos que a ti vienen se van
como panaderías marítimas de pan,
y así a tu corazón de harina las naciones
lo ven cantar por dársenas, muelles y malecones.
Rio, pidiera al tiempo la rara maravilla
de concederme un canto más largo que tu orilla.
¿Pero quién tiene tiempo de cantar en la tierra
si en el mar de la paz van los barcos de guerra?
No pienses ni un momento que hoy te haya olvidado
por tu río, ciudad. En tu honor lo he cantado.

CANCIÓN DE LA BOCA (II)

!QUE alegría, ciudad, el ir por una acera
viendo que la de enfrente es marinera!
Para el palo del barco el mismo viento,
ciudad, que para el árbol fijo en el pavimento.
!Qué alegría, ciudad, oh qué alegría
pensar que tus balcones pueden zarpar un dial
Tus primorosas casas populares,
todas una mañana se irán por esos mares.
!Qué alegría, ciudad, como veleros
Pintando de colores los puertos extranjeros!
!y desde una ventana,
tú misma, tú, ciudad, como la capitana!

 

Retornos de lo vivo lejano (1952)

Este libro presenta en su primera parte, el reencuentro de Alberti desde el exilio con sus paisajes y momentos de infancia, sus días de estudiante, su madre o la visita al Museo del Prado. En la segunda parte, el autor evoca los momentos de su vida sentimental. Y la tercera y última parte la dedica a homenajear a sus poetas favoritos.

«En aquellos años de destierro argentino, mi lejana vida española se me perfila hasta los más mínimos detalles, y son ahora los recuerdos -lugares, personas, deseos, amores, tristezas, alegrías…- los que me invaden hora a hora, haciendo del poema, no una elegía por las cosas muertas, sino, por el contrario, una presencia viva, regresada, de las cosas que en el mundo no murieron y siguen existiendo, aun a pesar de su aparente lejanía. Libro sin fin, pues es como la crónica de los momentos mejores o peores de mi vida, de esos que espero siempre su retorno.»

 

Ora marítica. Seguido de Baladas y Canciones del Paraná (1953-1954)

Extracto del poema ‘Por encima del mar, desde la orilla americana del Atlántico’, de Rafael Alberti incluido en este libro. 

Este conjunto de poemas fue escrito especialmente para conmemorar el tercer milenario de la fundación gaditana en la que se muestran sus orígenes. Fue concebido desde los recuerdos, desde la lejanía de su amada tierra, en el exilio.

 

 

Sonríe China (1958)

Sonríe China es un libro de viajes donde se suceden poemas e ilustraciones. Rafael Alberti realizó un viaje a China en 1957 con María Teresa León, su esposa, para ver lo acontecido después de la revolución comunista del país asiático. En él, plasma su testimonio en primera persona, después de los cambios políticos, culturales y sociales tras dicha revolución. Esta obra contiene muchas pinceladas femeninas lo que puede hacer pensar que María Teresa fue la autora de casi todos los escritos.

«¡Mujeres de Pekín! ¡Qué admirables y discretas son! Me las encuentro en todas partes, lo llenan todo llevando hijos de cualquier tamaño, niños envueltos en telas multicolores, encapuchados, amorosamente protegidos del frío. Llevan, si son mayores, un largo gabán hasta los pies que ha de servirles sin duda mucho tiempo mientras crezcan y servirá a sus hermanillos, que indudablemente han de venir. La gorra de pieles de orejas de liebre acaricia con su pelo las mejillas de porcelana, encuadrando su sonrisa de niños, felices de que los miremos. Si les sonríes –¡y vaya si les sonrío! –, se te acercan como conejitos buenos, tocando con sus manos las tuyas –¡ay, tan grandes!– que deben parecerles inmensas, ya que han heredado las manos pequeñitas de los dibujos hechos en seda china. Yo, antes, como mujer del sur, creía que los niños más bonitos del mundo eran los del norte; ahora, como mujer que ha viajado, compruebo que no hay niños más hermosos que los del este del planeta que habitamos. Sin recelo ni acoso, estos niños que no piden limosnas como los de Toledo, ni son golfillos despejados como los de París o Nápoles, nos hablan con su lenguaje de canario que gorjea, confiados, sin duda, en mi pelo blanco, que les gusta tocar para convencerse de que no es cosa de juego. Las madres también se acercan, alcanzando a nuestra consideración algún niñito de marfil, que yo he visto antes en los abanicos que guardaba mi madre. Estoy segura que me hablaban de madre a madre, contándome esas cosas comunes que tenemos las mujeres del mundo: si es dura la tarea de criar hijos, si son fastidiosos para comer o si se escapan para lanzar al viento cometas doradas.

Estoy segura de entenderlas. Son las descendientes de otras mujeres muy poco apreciadas en la vida china, por las que se vestía luto el día de su nacimiento, a las que se podía maltratar, abandonar, cancelar con ellas todos los compromisos. Millares de mujeres, millones, mejor dicho, no recibieron nunca educación; se podían vender como ganado que produce poco; no tenían derecho a elegir su marido; debían aceptar compartir con las concubinas el lecho, la casa, el amor. Como no podían cumplir el culto a los antepasados, si en una casa llegaban muchas hembras, se las ahogaba en los ríos profundos y –¡horror!– debían obedecer a la suegra.

El signo chino que dice mujer repite tres veces el que significa mal o malo. El signo mujer dentro del signo casa significa paz. De ahí la tendencia al encierro, a la anulación. Cuando un poeta tiene que expresar su gran alegría, dice: “soy feliz porque soy chino, porque no he nacido mujer”. Las mujeres se suicidan en cantidades fabulosas. ¿Y para quién iban a conservarse? Las madres de Pequín saben hoy todo esto y muchas cosas más que les estaban vedadas a las mujeres de los pies chiquitines, caminando con pezuñitas de corza la vida de un lado para otro de su infortunio. Ya no vendrá el comprador de carne humana a buscar a sus hijas para comprarlas, ya los hoteles no servirán a los viajeros muchachitas precoces en todas las artes, ya las hijas no serán más conejas, alondras ni hormigas. Ya no pagará ninguna con su cuerpo los estudios en la Universidad de Shangai.

Las madres que van por la calle saben que la hermosa caligrafía del presidente Mao les dio la liberación de su milenario martirio al trazar una raya sobre la antigua ley matrimonial. Saben que la mujer acaba de nacer en China protegida por la sombra de la Larga Marcha donde ellas fueron guerrilleras heroicas. Saben que los ricos consumidores de concubinas tendrán que abstenerse de ellas y de otras mil cosas que el pueblo les ha obligado a prescindir en lo sucesivo. Las mujeres de China ya no bajan la cabeza ante suegras horribles, ni han de servir de criadas en la casa del novio hasta que éste alcance la mayoría de edad, ni tendrán que soportar el peso de la tradición confuciana. Ahora ninguna mujer baja la vista. Las encontramos vestidas de pantalones, con su airecillo varonil, sin complejos, pisando decididas en sus tareas de soldados, de enfermeras, de maestras, no cediendo el paso a los hombres atropelladores, ni ganando menos sueldo, ni considerándose menos inteligentes que su compañero de facultad. Su importancia se multiplica de año a año, y si vemos aún la China antigua pasear a pasitos de perdiz, las nuevas generaciones de mujeres usan botas fuertes, grandes, seguras, de las que hacen más caminos en ocho años de socialismo que en tres mil de imperio. Las jóvenes ríen al sentirse libres, las viejas lloran. La nueva vida se la debemos a Mao, dicen. Unas y otras son la entraña de la República Popular China. Millones de sus hijos aseguran la futura felicidad que vendrá»

 

Poemas escénicos (1962)

Esta obra, Alberti la creó para que fuese representada, de ahí su nombre. El estilo de la misma se situa entre el discurso lírico y el dramático, naciendo de este modo, un novedoso género literario.

Ese general

Aquí está el general.
¿Qué quiere el general?
-Una espada desea el general.
-Ya no existen espadas, general.
¿Qué quiere el general?
-Un caballo desea el general.
-Ya no existen caballos, general.
¿Qué quiere el general?
-Otra batalla quiere el general.
-Ya no existen batallas, general.
¿Qué quiere el general?
-Una amante desea el general.
-Ya no existen amantes, general.
¿Qué quiere el general?
-Un gran tonel de vino desea el general.
-Ya no hay tonel ni vino, general.
¿Qué quiere el general?
-Un buen trozo de carne desea el general.
-Ya no existen ganados, general.
¿Qué quiere el general?
-Comer yerbas desea el general.
-Ya no existen los pastos, general.
¿Qué quiere el general?
-Beber agua desea el general.
-Ya no existe más agua general.
¿Qué quiere el general?
-Dormir en una cama desea el general.
-Ya no hay cama ni sueño, general.
¿Qué quiere el general?
-Perderse por la tierra desea el general.
-Ya no existe la tierra, general.
¿Qué quiere el general?
-Morirse como un perro desea el general.
-Ya no existen los perros, general.
¿Qué quiere el general?
¿Qué quiere el general?

-Parece que está mudo el general.
Parece que no existe el general.
Parece que se ha muerto el general.
Que ya ni como un perro se ha muerto el general,
Que el mundo destruido, ya sin el general,
Va a empezar nuevamente, sin ese general.

El aburrimiento

Me aburro.
Me aburro.
Me aburro.
¡Cómo en Roma me aburro!
Más que nunca me aburro.
Estoy muy aburrido.
¡Qué aburrido estoy!
Quiero decir de todas las maneras
lo aburrido que estoy.
Todos ven en mi cara mi gran aburrimiento.
Innegable, señor.
Es indisimulable.
¿Está usted aburrido?
Me parece que está usted aburrido.
Dígame, ¿a dónde va usted tan aburrido?
¿Que usted va a las iglesias con ese aburrimiento?
No es posible, señor, que vaya a las iglesias con ese aburrimiento.
¿Que a los museos —dice—siendo tan aburrido?
¿Quién no siente en mi andar lo aburrido que estoy?
¡Qué aire de aburrimiento!
A la legua se ve su gran aburrimiento.
Mi gran aburrimiento.
Lo aburrido que estoy.
Y sin embargo… ¡Oooh!
He pisado una caca…
Acabo de pisar —¡Santo Dios!— una caca…
Dicen que trae suerte pisar una caca…
Que trae mucha suerte pisar una caca…
¿Suerte, señores, suerte?
Estoy pegado al suelo.
No puedo caminar.
Ahora sí que ya nunca volveré a caminar.
Me aburro, ay, me aburro.
Más que nunca me aburro.
Muero de aburrimiento.
No hablo más…
Me morí.

 

Abierto a todas horas (1964)

En este libro, el autor juega creando figuras a partir de los signos.

(Fragmentos)

Este bosque, este bosque
es igual que otros bosques.
Y sin embargo, yo quizás quisiera
estar en otros bosques.

Era alta y verde. Tenía
largas ramas por cabellos,
con hojas rubias, perennes.
Toda ella
siempre andaba en primavera.
Me pregunto ahora, lejos,
perdido entre tantos muertos:
¿Le habrá llegado el otoño?
Y si alta y verde era siempre,
¿cómo podrá ser ella en otoño?

De pronto el sol irrumpe entre las nubes
para echar una rápida ojeada
y quedarse tranquilo.
Llovió poco.
Saldré al instante y quemaré las últimas
hojas verdes que aún tiemblan en los árboles
y apuraré la copa del otoño.

Otoño silencioso de este bosque,
¿me estoy desvinculando de la patria,
alejándome, perdiéndome?
Haz que tus hojas, que se lleva el viento,
me arrastren hacia ella nuevamente
y caiga en sus caminos
y me pisen y crujan
mis huesos confundiéndose
para siempre en su tierra.

Espero el desprenderse de mí el verso
como el árbol de otoño
espera el desprenderse de la hoja.

Alguien o muchos pensarán: -¡Qué inútil
que ese poeta hable del otoño!
-¿Cómo no hablar y mucho y con nostalgia,
si de pronto ya va a entrar el invierno?

Vendrías esta noche, aunque en el cielo
callado del otoño vuela un temor oscuro.
Vendrías esta noche y te diría,
muy dulcemente: Pasa.
Mas sé que no vendrás y, sin embargo,
abro la puerta temeroso y digo,
apenas susurrado entre las sombras,
muy dulcemente: Pasa.

Llega tu carta en el otoño, amigo,
de aquel país ahora en primavera.
Me dices: «Aquí cárceles,
penas y angustias, llanto y llanto y llanto».
Me pregunto, mi amigo,
desde esta clara cima del otoño:
Dime: ¿en aquél país hay primavera?

En aquella ciudad fue aquel otoño
más otoño que en todas las ciudades del mundo.

Solo y abandonado de mis perros,
el otoño me invade lentamente.
Diana murió a la puerta de la casa.
No sé cuál fue su muerte.
Sé que la llevó el agua de la acequia
y la dejó en la noche al pie de un árbol.
Vive aún, enterrada en mi jardín,
a la sombra del álamo

 

Roma, peligro para caminantes (1968)

Roma, peligro para caminantes, es otro poemario escrito en el exilio tras tener que abandonar Argentina por la complicado situación política del momento. Podemos evidenciar el testimonio de su tiempo pasado en el Tíber, alabando y criticando la ciudad tanto por su belleza como por la vulgaridad que él divisaba.

Este realismo albertiano se debe a su admiración por el poeta italiano Gioachino Belli, al que dedica los primeros sonetos del libro.

Lo que dejé por ti

Dejé por ti mis bosques, mi perdida
arboleda, mis perros desvelados,
mis capitales años desterrados
hasta casi el invierno de la vida.

Dejé un temblor, dejé una sacudida,
un resplandor de fuegos no apagados,
dejé mi sombra en los desesperados
ojos sangrantes de la despedida.

Dejé palomas tristes junto a un río,
caballos sobre el sol de las arenas,
dejé de oler la mar, dejé de verte.

Dejé por ti todo lo que era mío.
Dame tú, Roma, a cambio de mis penas,
tanto como dejé para tenerte.

 

Los 8 nombres de Picasso y no digo más que lo que no digo (1970)

Libro de poemas que Rafael Alberti dedicó completamente al pintor malagueño por su 89 cumpleaños. En la primera parte, el poeta señala la personalidad de Picasso y sus peculiaridades. En la segunda, se centra en su cotidianidad teniendo como referente, como casi siempre, su amado mar. En la tercera, se puede apreciar las técnicas del pintor. En la cuarta parte, aunque sigue hablando de Picasso, también aparece él como autor distanciándose un poco de su protagonista. Y para finalizar, en las últimas partes, sean la quinta, sexta y séptima, vuelve a ocupar sus versos de técnicas de pintura. Interesante recorrido que Alberti hace del pintor.

Prólogo (extracto)

Dios creó el mundo -dicen y en el séptimo día,
cuando estaba tranquilo y descansando,
se sobresaltó y dijo:
He olvidado una cosa:
los ojos y la mano de Picasso.

“De Rafael a Picasso”

«Maestro, no soñaba yo que un día,
me dibujaras tan divinamente
el gallo erguido de la cresta ardiente
dentro del horno que jamás se enfría.»

Picasso Mougins*, la frénesie de vivre

(Extracto del último poema del libro)

En aquella colina no se conoce el día ni la noche.
Todo es allí una misma hora, una edad misma sostenida en una igual tensión,
una cinta de aire vibradora, irrompible,
a prueba de los años, de las arremetidas más feroces del tiempo.

[…]
Aquí, aquí. Escuchad.
Recorren los cimientos sísmicas oleadas de morados, azules, grises, amarillos, negros, cales añiles, blancos…
Las médulas del centro de la tierra te empinan, te sacuden, te meten sus raíces en las plantas.
Enredado de médulas y sangre del corazón y el pulso de sus centros.
Ardes, estallas chispas, explosiones de arena, avalanchas, aludes de cometas, descensos hacia arriba de choques y catástrofes que vuelven en benéficas lluvias desoladoras.
Nada por destruir queda en el siglo.
Todo por construir queda en el siglo.
Agresivo de amor,
feroz de dicha, maravilla y desprecio,
infarto de demonio,
[…]
priapo insomne,
glande insolado,
dedos de alambre,
uñas de flores,
lava mordiente,
pleamar constante,
gracia y delirio,
vida sin fin, vida.

*última morada de Pablo Ruiz Picasso

Dedicado a Jacqueline Picasso (extracto)

«Siempre es todo ojos.
No te quita los ojos.
Se come las palabras con los ojos.
Es el siete ojos.
Es el cien mil ojos en dos ojos.
El gran mirón
Como un botón marrón
Y otro botón.»
[…]

 

Canciones del Alto Valle de Aniene (1972)

Poemario que fue publicado por la Editorial Losada en su setenta cumpleaños

Federico

Federico.
Voy por la calle del Pinar
para verte en la Residencia.
Llamo a la puerta de tu cuarto.
Tú no estás.

Federico.
Tú te reías como nadie.
Decías tú todas tus cosas
como ya nadie las dirá.
Voy a verte a la Residencia.
Tú no estás.

Federico
Por estos montes del Aniene,
tus olivos trepando van.
Llamo a sus ramas con el aire.
Tú sí estás.

 

Desprecio y maravilla (Disprezzo e meraviglia) Edición bilingüe (1972)

Este libro fue publicado en exclusiva en bilingüe español-italiano. Aquí están recopilados los más importantes poemas civiles de toda la obra del autor. Es un testimonio único de su vida de exiliado romano. También, refleja el horror de los últimos años del régimen de Francisco Franco Bahamonde en España, coincidiendo con la también horrible Guerra de Vietnam.

1917 (extracto)

Entonces yo tenía quince años
y yo llegaba de mi mar de Cádiz,
mi pequeña bahía azul y blanca,
a una ciudad distante, tierra adentro.
Y era 1917.

Una paleta de pintor me abría,
hoja verde en la mano, el claro sueño
de todos los colores.
Se me entraba
la vida como un cálido paisaje. 
Nada sabía. Solamente eso:
Transparentar las sombras con un lila,
iluminar el agua con un blanco,
hacer del sol un girasol de fuego. 
Nada sabía. Mas de pronto un nombre,
una aurora de Octubre, alumbró un rojo
nuevo en la noche del planeta: Lenin

 

Maravillas con variaciones acrósticas en el jardín de Miró (1975)

En esta ocasión, Alberti rinde homenaje a otro pintor, a Joan Miró i Ferrà. Este poemario se ha reeditado y está incluido en el libro A la pintura. En él aparecen veinte litografías del pintor.

A finales de 1971, Alberti escribe a Joan Miró con estas palabras: 

«(…) Creo tener noticias de que te gustó mi carpeta dedicada a Picasso y de que estás dispuesto a hacer algo parecido conmigo. Yo haría unos poemas especiales para ti, que caligrafiaría también, y tú los grabados…».

 

Cuaderno de rute (1977)

Primera parte (extractos)

“¿En que lengua y de qué modo
decirte, mi mar salado,
que estoy de ti enamorado,
enamorado del todo?”

Del poema «El colorín colorado.

“El colorín colorado
va del jardín al terrado,
colorado colorín.

Va del terrado al jardín,
colorín y colorado.

Y en su vuelo acelerado
sólo persigue este fin (…)”

Libros de segunda mano: CUADERNO DE RUTE, DE RAFAEL ALBERTI - REVISTA LITORAL (Nº 70-71-72, OCT. 1977). ILUSTRACIONES AUTOR. - Foto 1 - 47003153

Primera parte del poema «Sueños»

“En San Roque, llorando,
un niño castigado.

-Madre,
déjame bajar al campo.
Una cabrita me espera
en un aprisco olvidado.
Se me morirá de sed
si no bebe entre mis manos.

(…)

-Madre,
déjame bajar al campo.
Un arroyo de sangre,
tiñe de rojo el pasto.
Su cuerpecito leve
apacienta el ganado.

-Madre,
déjeme enterrarlo.”

Esta obra es un libro inédito de 1925. El poemario empieza con una carta de su hija Aitana y finaliza con los escritos que tuvo con sus amigos poetas, entre ellos Emilio Prados Such, Juan Ramón Jiménez Mantecón, Federico García LorcaJosé Bergamín Gutiérrez, Los dibujos del interior están diseñados por el propio autor.

En la primera parte, se encuentran coplas, canciones y poemas, algunos de los cuales no fueron incluidos en El alba del alhelí.

La segunda parte contiene seis narraciones cortas inspiradas en personajes reales que vivían en Almería, Rute y Iznájar y de los que hoy en día, todavía se habla.

Segunda parte (extractos)

Carabina (primer párrafo)

“Yo, sentado en la tabernilla de Julián el Quemado, que está en el barrio bajo, junto al paseo de los señores, aguardando, impaciente, la llegada de Carabina, mi amigo. Carabina, además de leñador y sillero, es el borrachín más grande de toda la provincia. Los pocos dineros que gana, se los tira en aguardiente. Como toda la vida anda bebido, ya no le quieren en las casas ni para sillero, ni para leñador, porque, además de escupir y hacer otras fechorías por los patios y corredores, persigue a las criadas, requiebra a la cocinera y, luego, le roba patatas, cebollas, azúcar, todo lo que puede.

Su mujer, ya harta, aburrida, no quiere recibirle, cuando a las tantas de la madrugada llega, solo y triste, dando golpazos en la puerta:

Abre pronto a tu marido,
que el pobre viene arrecido! (…)”

Este libro puede ser leído y consultado online, clicando sobre la imagen.

 

Los 5 destacagados (1978)

Este libro es muy difícil de conseguir. Sólo Iberlibro lo vende a través de otras librerías. Es un libreto de 31 a 34 páginas editado en Sevilla en Calle del Aire número 1. Se publicaron unos 500 ejemplares.

 

Poemas de punta del este: Buenos Aires en tinta china (1979)

Durante la posguerra española, Rafael Alberti recorre Argentina y en especial, Buenos Aires. El libro tiene 186 páginas, el prólogo de Jorge Luis Borges y 173 dibujos de Attilio Rossi.

Aparte de Amazon, nuevamente. Iberlibro lo vende a través de varias librerías en su versión original. En muchas, sólo queda un ejemplar.

 

Fustigada luz (1980)

Recreación poética de Rafael Alberti entre los años 1972 y 1978, con dibujos del propio autor.

Autoretrato

Soy Pinochet, el Funeral Verdugo,
el gran Funeralísimo chileno.
Tengo por alma un batallón de cieno
y por cabeza un general tarugo.

Cuando mato me arrugo y desarrugo
como culebra de mortal veneno;
chupo la sangre y todo lo gangreno
con mis flechas gamadas bajo el yugo.

El más odiado y escupido soy
de la fétida rastra de fecales
ratas que vomitó letrina oscura.

Soy Pinochet, es esto lo que doy:
la libertad para los criminales
y para el pueblo ni la sepultura.

2

Achtung! De Chile al fin escalé el trono
yo, Pinochet, el funeral comprado
sobre un gran Presidente asesinado,
con cuya viva sangre me corono.

Yo soy el que encarcelo y encañono
a un valeroso pueblo desgarrado.
El mirarlo a mis pies exterminado
es la gloria más alta que ambiciono.

 

Achtung, achtung! La historia de mañana 
ya me nombra en la era hitleriana 
vil asteroide y yanki aborrecido,

aunque entre tanto para el mundo entero 
soy Pinochet, tapón de estercolero 
y el Gran Funeralísimo vendido.

3

Gran Presidente: mírame mordiendo
tu poderosa sangre acribillada.
Soy Pinochet, el de la mano armada,
el asesino de la mano ardiendo.

Heme aquí babeando y escupiendo
sobre tu viva imagen destrozada,
viejo vampiro urgido de la nada
para sorber la luz que ibas abriendo.

Gran Presidente: soy lombriz, gorgojo,
hijo espúreo de escoba y estropajo,
pulga servil pagada por la gente

que aplasta al hombre como aplasta un piojo
el más mínimo y triste renacuajo,
difunto ya a tus pies, Gran Presidente.

 

Versos sueltos de cada día (1982)

Primer cuaderno (extracto)

Las cuatro menos cuarto. Madrugada.
¿Qué harás tú, tan lejana?
¿Y tú, la enloquecida?
¿Y tú, esa que siempre
me desesperas? ¿Y esa
que me matará un día
o hará que yo amanezca
pensando que ya he muerto?
Esa, la que más amo.

Poemario creado desde su discurrir diario tanto en tierra como en el aire  y bajo una vertiente amorosa, en su mayoría, Rafael Alberti escribe sus dos libretos de cuadernos chinos cronológicamente, de 1979 a 1982, siendo más prolífico en el primero de ellos. El propio autor decía que los versos “…fueron surgiendo desordenadamente de avión en avión, de hotel en hotel, de ciudad en ciudad. En medio del ajetreo de mi vida de poeta recién regresado de un largo exilio (…). Creo que forman un buen diario íntimo y que reflejan la vida sentimental de un hombre obligado a vivir entre las muchedumbres más densas y las soledades más angustiadas”. (Aguilar, 1988).

Final del primer cuadernillo (extracto)

Ya se va a terminar este cuaderno,
un fino cuadernillo
de precioso tamaño
-que me halló Beatriz-,
con un dibujo chino en la cubierta.
Casi siempre lo llevo en el bolsillo
y se me va doblando
arruinando un poco cada día.
Me impacientan
las pocas hojas blancas que aún quedan por llenar.
Cuando lo acabe, comenzaré otro igual que tengo preparado.

Retazos del poemario

…»Hoy todo lo que escribo es para ti
Y no hace falta
que yo ponga tu nombre:
si digo cielo,
rosa, tierra,
Revolución,
aire, mar, poesía…
es que te estoy nombrando»…

…»Tanto morir antes de tiempo para
no saber nada de mi propia muerte»…

…»Mi primer verso es para ti.
Yo sé que estás durmiendo,
que tu día
será de angustias,
de desahogo pensar en mí,
en ti,
en nuestro rumbo
sobre un mar, casi siempre
de tormentas»…

 

Golfo de sombras (1986)

Iberlibro nos ofrece algunos ejemplares.

Poemario creado desde su discurrir diario tanto en tierra como en el aire  y bajo una vertiente amorosa, en su mayoría, Rafael Alberti escribe sus dos libretos de cuadernos chinos cronológicamente, de 1979 a 1982, siendo más prolífico en el primero de ellos. El propio autor decía que los versos “…fueron surgiendo desordenadamente de avión en avión, de hotel en hotel, de ciudad en ciudad. En medio del ajetreo de mi vida de poeta recién regresado de un largo exilio (…). Creo que forman un buen diario íntimo y que reflejan la vida sentimental de un hombre obligado a vivir entre las muchedumbres más densas y las soledades más angustiadas”. (Aguilar, 1988).

Final del primer cuadernillo (extracto)

Ya se va a terminar este cuaderno,
un fino cuadernillo
de precioso tamaño
-que me halló Beatriz-,
con un dibujo chino en la cubierta.
Casi siempre lo llevo en el bolsillo
y se me va doblando
arruinando un poco cada día.
Me impacientan
las pocas hojas blancas que aún quedan por llenar.
Cuando lo acabe, comenzaré otro igual que tengo preparado.

Retazos del poemario

…»Hoy todo lo que escribo es para ti
Y no hace falta
que yo ponga tu nombre:
si digo cielo,
rosa, tierra,
Revolución,
aire, mar, poesía…
es que te estoy nombrando»…

…»Tanto morir antes de tiempo para
no saber nada de mi propia muerte»…

…»Mi primer verso es para ti.
Yo sé que estás durmiendo,
que tu día
será de angustias,
de desahogo pensar en mí,
en ti,
en nuestro rumbo
sobre un mar, casi siempre
de tormentas»…

 

Los hijos del drago y otros poemas (1986)

Este libro contiene una recopilación de poemas inéditos, como los poemas dedicados al cometa Halley.

Pueden encontrar el libro de segunda mano en Todocolección.net.

«No me canso, mi amor, de dibujarte. Mira.
Escribo tu perfecto contorno delicado,
la línea litoral larga de tu costado,
la pierna que en el pie dinámico respira.
 
La flor que cimbrea en los pechos delira,
el pelo entre los hombros y espaldas resbalado,
los sumergidos ojos, el ombligo encantado,
la cadera que ondula, la boca que conspira.

 Forma total y llena de gracia que diseño
de memoria en la luz o en la sombra del sueño,
sé de nuevo real, de nuevo sé tangible.
 
El cuerpo que mis manos claramente desean,
que mis ojos lo toquen, que mis labios lo vean,
que lo imposible vuelva de pronto a ser posible.»

 

Accidente. Poemas del Hospital (1987)

El 18 de julio de 1987, Rafael Alberti sufrió un accidente automovilístico.  Desde el lecho del hospital —él lo llamaba, «el lecho del torero herido»— compone una serie de poemas, uno de ellos denominado Accidente que es el que detalla a continuación. Este poema lo dedicó a Benjamín Prado, Teresa Rosenvinge y Elisa Molina que le acompañaban cuando sucedió el accidente, saliendo de un verbena celebrada esa noche por el Diario El País.

Accidente

Y al fin el accidente inesperado,
el golpe oscuro de la desventura,
el ciego encontronazo, la segura
clara certeza de que te han matado.

El tiempo transcurrido, el resbalado
de la vida entramada a la locura,
la noche abierta, el cielo sin mesura,
con la certeza de que te han matado.

 

Venir del aire, el mar, de los jardines,
de atravesar dichoso los confines,
y siempre en vilo al alba confiado.

Verterse en tierra, ya vencido el viento
entrando al cotidiano pavimento
con la certeza de que te han matado.

 

Cuatro canciones (1987)