21 Nov

Realmente ¿somos lo que parecemos?

Las apariencias engañan porque escondemos lo que realmente somos…

REALMENTE ¿SOMOS LO QUE PARECEMOS?

Muchas veces me paro a pensar en el sentido de la vida y en lo que los demás piensan de nosotros o mejor dicho, perciben de nosotros. Porque en realidad, la mayoría de las personas que se cruzan en nuestra vida, no saben cómo realmente somos, lo que pensamos, lo que sentimos ni conocen nuestro verdadero yo.

Sólo los que conviven de forma íntima pueden llegar a hacerlo aunque tampoco en su totalidad porque siempre hay un recóndito lugar personal que nos está reservado.

Nos pasamos la vida yendo y viniendo de un lugar a otro, compartiendo nuestras soledades con personas que amamos, queremos, respetamos, sean padres, hijos o amigos, pero en escasas ocasiones les preguntamos cómo se sienten, qué necesitan, qué es lo importante para ellos, etc.

Corremos cada día, de un lado para el otro en esta vida de prisas que nos desgasta y nos roba tiempo para las cosas y las personas que merecen la pena. La existencia pasa, no se para y nosotros tampoco. He ahí la cuestión.

Con el pasar de los días evolucionamos, nunca permanecemos igual al anterior. Sin embargo, ¿cuándo nos paramos a pensar si lo que vivimos nos satisface, si podemos mejorar por nosotros y por los demás? Casi nunca. No nos parece importante y qué equivocado estamos.

Hoy estamos aquí y mañana no sabemos porque tampoco tenemos el conocimiento del tiempo que nos queda. Y es mejor así. Pero también es importante, cuando lleguemos al ocaso de nuestra vida, cuando hagamos recuento de lo acontecido en nuestra existencia, sentirnos orgullosos del recorrido y de las acciones realizadas a los demás y a nosotros mismos.

Conocernos es el primer paso para poder saber el mejor camino a seguir. Nuestras necesidades son diversas como diversas las personas y las circunstancias. No obstante, estoy convencida que todos tenemos un momento para replantearnos nuestras prioridades. A menudo descubrimos que las asignadas son erróneas y si las ajustamos nos hacen más fácil la vida al igual que a las personas que conviven con nosotros.

Convivimos con las falsas apariencias, por el qué dirán, el qué pensaran, y nos prohibimos multitudes de cosas por vergüenza, por obligación, porque es lo que se lleva, porque es lo que quiere mi madre, mi padre, mi marido, mi jefe, etc.

En raras ocasiones, nos permitimos ser quien de verdad somos. Por miedo, por vergüenza, por inseguridad,… Decir lo que pensamos pasa a ser otro nivel. Porque no suele gustar alguien que expresa sus sentimientos abiertamente, sea agradable o no lo que tenga que decir.

Nos mentimos de forma continua e incrustamos en nuestra psique toda esas falsas apariencias, de forma inconsciente casi siempre. El mundo sería un mejor lugar si nos atreviésemos a mirarnos a los ojos y hablásemos desde nuestras entrañas. Muchos males se volatilizarían.

Lo que no expresamos y guardamos en lo más hondo de nuestra alma, nos suele pasar factura. Somatizamos lo que no decimos, lo que no digerimos de nuestra vida. Cada dolor físico es un punto de dolor que hemos creado casi siempre a pulso. Porque somos algo masoquistas. Reiteramos acciones que nos perjudican. Somos el único animal que tropieza en la misma piedra varias veces. No aprendemos de los errores y los cometemos una y otra vez. Yo la primera.

Espero no haberos aburrido con mi parrafada. Me encantaría saber vuestra opinión al respecto. Todos aprendemos mucho de todos porque el aprendizaje perdura siempre. Y querer aprender nos hace sentirnos vivos, partícipes de este mundo cambiante y tan interesante si sabemos ver lo bueno que tiene. Si nos centrásemos en lo positivo de nuestro ser y del de los demás, nos sentiríamos más plenos, más realizados, más felices de pertenecer a esta comunidad de humanos, que a pesar de todo, es la mejor que se ha podido inventar.

Copyright © 2019 María Luisa Alejandro Usero. Todos los derechos reservados

Audio del texto

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *