07 Jun

Regreso paulatino

Este es mi regreso, el que he demorado por razones personales y familiares. Pero no quiero hacer las cosas de la misma forma. Deseo un inicio diferente, como diferente es mi vida hoy en día.

Todos somos aprendices de la existencia que nos da continuas lecciones. Somos los únicos responsables de tomarlas o dejarlas. No hay más. Cada comienzo es una nueva puesta a punto de nosotros mismos y está bien que sea así porque nos permite tomar distancia con los acontecimientos cotidianos que nos absorben la energía y el tiempo. Tengo claro que no quiero volver a lo mismo y perdonen ustedes si doy un giro a este blog y a esta página. No quiero pensar en si les gusta lo que escribo a los demás y recibir un pequeño me gusta o un comentario agradable. Siempre he escrito porque forma parte de mí y no porque quisiera agradar a los demás.

Espero disculpen mi franqueza pero no deseo aparentar lo que no soy. En mis palabras reflejaré, más que nunca, lo que mi corazón grita. La sinceridad es una cualidad o un defecto, depende cómo se mire. Para mí, es un desahogo y una limpieza mental perfecta. Es la única forma que tengo de expresar mis emociones. La vida «real» casi nunca te deja esta oportunidad.

Estos meses que llevamos de cotidianidad extraña e inusual me ha dejado poco tiempo para escribir y es paradójico. Debería haber tenido más pero ha sido y es el contrario. Mis obligaciones personales lo han absorbido todo pero no quiero seguir en esta misma línea. Quisiera dejar un hueco, aunque pequeño, para llenar mis páginas de letras y frases que me llenen y me aporten bienestar, algo que me ha faltado y mucho en estos tiempos.

Este blog será más personal porque plasmaré lo que pienso aunque seguiré con mis escritos y mis poesías. Llevo demasiado tiempo sin hacerlo y lo extraño. En este nuevo renacer, os regalo esta preciosa flor de loto, símbolo del renacer, para que todos iniciemos nuestra novedosa andadura con la mente abierta y el corazón en la mano, para que no se nos olvide lo vivido y lo que nos queda por vivir. Los seres humanos tenemos la memoria corta y olvidamos pronto lo que en un presente se nos antojó esencial. No descuidemos nuestras existencias y no nos descuidemos a nosotros mismos. Somos el eslabón que forma un todo porque no podemos existir los unos sin los otros. Cuidémonos. 

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